
Este gran ascensor, que une la Baixa con el Chiado, fue diseñado por el ingeniero portugués, aunque de raíces galas Raúl Mesnier de Ponsard. De 45 metros de altura, la torre metálica es una de las joyas de la arquitectura modernista ciudadana y funcional, con ecos neogóticos y un doble ascensor de madera en su interior, con todo el sabor de principios del siglo XX -ascensorista uniformado y de levita (en invierno) incluido-.
El elevador está operado por la empresa Carris, la misma que gestiona el transporte público de la ciudad y los elevadores de Bica y da Gloria y su uso está incluido en las tarjetas recargables Lisboa Viva y Sete Colinas. El precio del billete es de 2,80€ (incluye forzosamente el trayecto de subida y de bajada) frente a los 3,70€ del billete combinado de Carris y Metro que permite el uso de todos los medios de transporte de la ciudad durante todo un día. Así que, a nada que vayamos a viajar por la ciudad, resulta más que rentable adquirir las tarjetas recargables.
Desde los tres miradores, ubicados en distintos niveles de la torre, -el primero comunica la Baixa con las ruinas del convento do Carmo- el elevador de Santa Justa ofrece unas muy buenas vistas del Tajo, la Baixa, el castelo de São Jorge o el Rossio y, en la terraza superior, a la que se accede por una artística escalera de caracol forjada, hay un pequeño café en el que disfrutar de un galão o una cerveja.