miércoles, 9 de mayo de 2012

A VIDA PORTUGUESA

Es una de las tiendas más originales de Lisboa, con un aire retro y una presentación vintage de manufacturas y souvenirs eminentemente lusitanos. 

Desde paté de atún a bordados, pasando por el típico gallo de Barcelos, ahora reversionado; el jabón artesano, las fayenzas portuguesas, una lata de sardinas de chocolate o, incluso, un pequeño altarcito, al más puro estilo kitch, dedicado a Santo António: todo se puede encontrar en A vida portuguesa, un curioso proyecto comercial que aporta un nuevo diseño a la tradición y a la artesanía lusa, sacándolas del típico souvenir para turistas y dando a los artículos una identidad más personal.

Ubicada en el Chiado lisboeta, además de lo curioso de sus productos, merece la pena una visita para poder disfrutar de la antigua perfumería en la que se instala y que todavía conserva las estanterías originales, así como algunos frascos y demás utensilios de la época.

SOBRE A VIDA PORTUGUESA...
Dirección: Rua Anchieta 11, Lisboa 1200-023
Teléfono: 351 213 465 073


martes, 14 de febrero de 2012

LENÇO DE NAMORADOS

Hoy que es San Valentín y, aunque cualquier día es bueno para enamorar y enamorarse en la capital lusa, hoy he recordado una hermosa tradición portuguesa que descubrí en mi último viaje a la ciudad.

Se trata de os lenços de namorados (pañuelos de enamorados), un curioso regalo del gusto de los más románticos que, según he descubierto, comenzaron a utilizarse en Portugal allá por el siglo XVII. Estos pañuelos de lino, bordados con motivos alusivos y declaraciones de amor en toda regla, eran la manera en que las mozas casaderas declaraban sus simpatías por el galán de turno. Si el mozo les correspondía utilizando el pañuelo en público, daba comienzo la relación.

Hoy en día, los dibujos de flores, pájaros y corazones que solían ilustrar esos pañuelos se han convertido en emblema de toda una serie de objetos de artesanía, especialmente realizados en las tierras del Minho, y que se pueden encontrar en varios establecimientos especializados de Lisboa.

* En el pañuelo que acompaña el post puede leerse "Assim como neste lenço os fios unidos estão, assim esteja minha alma unida ao teu curação" ("Así como en este pañuelo los hilos unidos están, así esté mi alma unida a tu corazón"). Es obra de la bordadora Virgínia Fonseca, que toma encargos y hace envíos a todo el mundo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

LISBOA DE ALFARRÁBIOS

Los amantes de los libros de lance tienen buenas opciones en las tiendas de viejo de Bairro Alto y el Chiado pero, los sábados, los libros de segunda mano salen a la calle y se instalan, durante toda la mañana y buena parte de la tarde, en los puestos de la rua Anchieta; una calle, por cierto, muy literaria, porque parte precisamente del lateral de una de las más tradicionales y emblemáticas librerías lisboetas: la Bertrand del Chiado.

Los alfarrabistas son aquellas personas que compran y venden alfarrábios (libros antiguos o usados) y, además de ejemplares de obras descatalogadas o de segunda mano a bastante buen precio, en ocasiones también ofrecen sellos y monedas para coleccionistas. Sin duda, una interesante oportunidad para curiosear en esta pequeña feria literaria con sabor -y algo de polvo acumulado- donde es fácil encontrar libros por un par de euros.

domingo, 27 de noviembre de 2011

EL FADO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD



El fado es desde este 27 de noviembre de 2011 Patrimonio de la Humanidad, una declaración largamente perseguida y que la UNESCO ha hecho pública tras la reunión que se ha celebrado en Indonesia.

El presidente de la Cámara de Lisboa, António Costa, ha sido el encargado de hacer presente la voz de Portugal tras el reconocimiento, acercando al micrófono su teléfono móvil, desde donde ha reproducido el fado Estranha forma de vida, interpretado por Amália Rodrigues.

martes, 27 de septiembre de 2011

DIAMANTES DE PIEDRA EN LA CASA DOS BICOS

Es una imagen única en Lisboa que remite directamente al pasado a través de los arcos y los dinteles de sus ventanas. Y es que si, habitualmente, son los azulejos la principal ornamentación de las fachadas lisboetas, en la Casa dos Bicos son una infinidad de puntas pétreas, como si de diamantes se tratara, las que recubren la pared principal del edificio.

Levantada en la actual rua dos Bacalhoeiros, cuentan que la mandó construir, en la primera mitad del siglo XVI, Brás de Alburquerque, hijo del navegante que descubrió Goa.

El terremoto que asoló la ciudad en 1755 derrumbó las dos plantas superiores del edificio, aunque en la actualidad vuelve a lucirlas tras ser reconstruidas siguiendo los diseños conservados en los azulejos de la época.

jueves, 18 de agosto de 2011

HÁ POESIA EM TUDO

"Há poesia em tudo: na terra e no mar, nos lagos e nas margens dos rios. Há a também na cidade -não o neguemos- facto evidente para mim enquanto aqui estou sentado; há poesia nesta mesa, neste papel, neste tinteiro; há poesia na trepidação dos carros nas ruas; em cada movimento ínfimo, vulgar, ridículo, de um operário que, do outro lado da rua, pinta a tabuleta de um talho".

(Fernando Pessoa)

"Hay poesía en todo: en la tierra y en el mar, en los lagos y en las riberas de los ríos. La hay también en la ciudad -no lo neguemos-para mí hecho evidente, mientras estoy aquí sentado; hay poesía en esta mesa, en este papel, en este tintero; hay poesía en el trepidar de los coches en la calle; en cada movimiento ínfimo, vulgar, ridículo, de un trabajador que, al otro lado de la calle, pinta el letrero de una carnicería".

(Fernando Pessoa)

* La imagen que acompaña a esta entrada corresponde a la mesa de Fernando Pessoa en el café Martinho de Arcada de Lisboa, en la que quizás escribió este texto. La he tomado prestada del blog de la Associação Fernando Pessoa.

miércoles, 17 de agosto de 2011

DE CALÇADAS PORTUGUESAS Y CHANCLETAS

Consejo veraniego para viajeros estivales: ibicencas, sandalias sueltas y chancletas varias no son demasiado compatibles con las cuestas y el típico adoquinado lisboeta, y menos, si uno pretende pasarse el día en la calle, desafiando a las torceduras y los trompicones.

Cierto es que el empedrado de Lisboa es una de las grandes imágenes que ofrece la ciudad y se ha convertido ya en una de sus señas de identidad. Habitualmente bien conservado y con una tradición urbanística de siglo y medio, su belleza ornamental se convierte en un engorro para los viandantes no avezados cuando las piedras están sueltas (no es lo habitual), sobresalen del puzzle convertido en acera a martillazos o cuando hablamos de una cuesta (recordemos que Lisboa está levantada sobre varias colinas y abundan las calzadas empinadas) y el uso continuado de la acera ha provocado un desgaste en el pavimento, que hace que, en ocasiones, las aceras resulten resbaladizas.

Dicho lo cual, también es cierto que en verano, como es de esperar, los lisboetas no se privan de chanclas y sandalias y que las portuguesas suben con destreza y en tacones la rua Garrett, en el Chiado. Así pues, que cada uno decida cómo quiere patear una ciudad, que invita a disfrutar y a sorprenderse en cada paseo. Pero ya que estamos hablando de empedrados, mencionaré que los hay incluso centenarios, como el de la plaza del Rossio, que incorporó este pavimento a principios del siglo XX. No obstante fue en 1842 cuando se empleó por primera vez, a iniciativa del entonces gobernador del castelo de São Jorge, Eusebio Pinheiro.

La calçada portuguesa, tal y como se conoce a este tipo de adoquinado, se ha exportado fuera de Lisboa y se utiliza también en otras ciudades de Portugal como Coimbra, Guimarães, Olivenza o Porto; al igual que en distintos lugares que fueron colonia lusa como Brasil o Macau. Además, lejos de ser un atractivo urbanístico del pasado, se sigue utilizando en la ciudad formando parte del pavimento de la nueva Lisboa, como es el caso del Parque das Nações construido para la Expo de 1998.