
Levantada en la actual rua dos Bacalhoeiros, cuentan que la mandó construir, en la primera mitad del siglo XVI, Brás de Alburquerque, hijo del navegante que descubrió Goa.
El terremoto que asoló la ciudad en 1755 derrumbó las dos plantas superiores del edificio, aunque en la actualidad vuelve a lucirlas tras ser reconstruidas siguiendo los diseños conservados en los azulejos de la época.