
Confieso que, con algo de incomprensible vergüenza, me fui acercando hasta el músico y seguí su concierto a distancia. Cuando acabó la pieza me acerqué a por uno de sus discos y estuve charlando con él en mi mejor portunhol.
Finalmente acabé por comprarle su disco "Viagens", el que estaba interpretando en vivo en el patio del castillo, y que tiene un buen puñado de temas de aire clásico compuestos por el propio João. Y no sé si fue mi interés sincero por su música o porque, además de un excelente compositor e intérprete, es muy buena gente, pero la cosa es que, además del CD que le compré, me regaló su disco anterior "Hotel Lisboa", que le pone música a distintos rincones de la ciudad blanca, como este mismo Largo das Portas do Sol.