Me voy de vacaciones.Así que, hasta mi vuelta, la palabra en este blog la tienes tú.
Un beso y un abrazo.
Vou de férias.
Portanto, até o meu regresso, tem a palavra sobre este blog.
Um beijo e um abraço.
(descubriendo Lisboa)
Hoy convertido en un hotel de lujo, el Palácio de Seteais debe su nombre a una de las muchas leyendas que se esconden en los rincones más románticos de la villa de Sintra.
Coincidiendo con el ciento veinte aniversario del nacimiento de Fernando Pessoa, el escritor ha regresado, desde el pasado 13 de junio, a la calle y a la casa en que nació. Y es que, aunque su figura y su obra está presente en muchos rincones de la capital lusa, el propio Pessoa ha vuelto ahora al largo de São Carlos, gracias a una escultura conmemorativa, obra del artista belga Jean-Michel Folon, y que lleva por título "Hommage à Pessoa".
Han pasado diez años desde la Expo de Lisboa y, ahora, le toca el turno a Zaragoza. Dos ciudades unidas por una Expo y también por su hilo argumental: el agua. En el caso de la Lisboeta, el agua de los océanos; en el de Zaragoza, el agua y la sostenibilidad del planeta.
Cuentan que Lisboa, como Roma, está construida sobre siete colinas. No obstante, cualquiera que haya estado en la capital lusa, convendrá conmigo en que, en lugar de siete, las cuestas empedradas de la ciudad, las constantes subidas y bajadas, le hacen pensar a uno que más que siete fueran setenta.
Hace unas pocas semanas escribí una entrada sobre la Quinta da Regaleira de Sintra. En ella hablé de ese halo de misterio que envuelve al Palácio dos Milhões y a los distintos escenarios construidos entre la vegetación de la quinta. Sin embargo, no hablé de un lugar que, por lo general, o atrae como un imán en toda su decadencia y abandono o consigue el efecto contrario.* Vídeo de Raquel Tavares cantando "Fado lisboeta"
"O fado nasceu num dia
em que o vento mal bulia
e o céu o mar prolongava,
na amurada de um veleiro,
no peito dum marinheiro
que estando triste cantava."
(José Régio)