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martes, 8 de julio de 2008

LOS SIETE SUSPIROS DE SINTRA

Hoy convertido en un hotel de lujo, el Palácio de Seteais debe su nombre a una de las muchas leyendas que se esconden en los rincones más románticos de la villa de Sintra.

La protagonista de la historia no es otra que una joven princesa árabe, de nombre Anazir, que vivió en el lugar que hoy ocupa el palacio allá por el año 1147, el mismo en el que el rey Dom Alfonso Henriques conquistó Lisboa a los moros.

Quiso el destino que uno de sus caballeros más leales, Dom Mendo de Paiva, sorprendiera en el asedio al castillo de Sintra a la joven Anazir, que trataba de huir con la ayuda de su nodriza Zuleima. La princesa, asustada al ver al caballero cristiano, gritó un "¡Ay!", que volvió a repetir al ver la intención de Dom Mendo de no dejarlas escapar.

Aterrada y, sin darle ninguna explicación, el aya instó a la princesa a que nunca más lanzara un suspiro tal o un grito semejante. Pero como quiera que Anazir vio a lo lejos acercarse el ejército cristiano, sin poder evitarlo, salió de su garganta un tercer "¡Ay!".

Atraído por la belleza de la joven, el caballero luso decidió secuestrarla junto a su nodriza pero, ante la negativa de la princesa a subir a su caballo, la amenazó con separarla de Zuleima, abandonando al aya a su suerte. Dejando escapar un cuarto "¡Ay!", Anazir aceptó y, al poco tiempo, viendo el afecto que el noble cristiano le procuraba, acabó correspondiendo al amor del joven caballero, que la mantenía en secreto lejos de moros y lejos de cristianos.

Pero quiso el destino, al que las malas lenguas dan el nombre de Zuleima, que el moro Aben-Abed, que había de haberse desposado con Anazir antes de su huida, diera con el escondite de la princesa y quisiera ahora vengar su traición.

Esperando que Dom Mendo dejara marchar a la joven para librarla del castigo del moro, la nodriza le confesó al caballero cristiano que una hechicera había lanzado un maleficio por el que la princesa moriría tras lanzar siete suspiros.

Entre tanto, Anazir, ajena a la preocupación de su aya, emitió un quinto y un sexto "¡Ay!" consecutivos, obligando a la vieja a revelarle en su desesperación el secreto que ocultaba.

Dom Mendo tuvo entonces que partir a la guerra y, aprovechando su ausencia, el que regresó fue el moro Aben-Abed, que hundió su puñal en el pecho de Anazir, en el mismo momento en que la joven gritaba el séptimo "¡Ay!".

A su regreso, la leyenda cuenta que Dom Mendo de Paiva decidió llamar a ese lugar que fue refugio y tumba de su amada Seteais y que, enloquecido por la muerte de su amada, fue desde entonces el más feroz y cruento perseguidor de moros de su tiempo, una empresa a la que dedicó todos y cada uno de sus días.

SOBRE O PALÁCIO DE SETEAIS

sábado, 31 de mayo de 2008

INVERNADERO DE NOVELA

Hace unas pocas semanas escribí una entrada sobre la Quinta da Regaleira de Sintra. En ella hablé de ese halo de misterio que envuelve al Palácio dos Milhões y a los distintos escenarios construidos entre la vegetación de la quinta. Sin embargo, no hablé de un lugar que, por lo general, o atrae como un imán en toda su decadencia y abandono o consigue el efecto contrario.

Se trata de la estufa fria, el invernadero de la quinta, un lugar para el que parece que no pasa el tiempo desde la primera vez que lo contemplé. Cristales rotos, puertas desvencijadas atadas con cadenas y candados, azulejos rotos y mosaicos mellados en su exterior y mesas recubiertas de hiedra, musgo y plantas muertas en su interior... La imagen, sin duda, añade un aire de romanticismo decadente y, al mismo tiempo, de sobrecogedor abandono al recinto.

No sé si semejante estado de conservación responde a un plan de cuidadoso descuido, que le ha un aire de novela gótica al invernadero o, simplemente, ha coincidido que la estufa esperaba turno en los proyectos de mejora de la quinta pero, de una manera u otra, dejo aquí una de las últimas fotos que le hice y que cada uno decida si merece o no la pena acercarse a verla en una próxima visita a Sintra y a la quinta.

jueves, 15 de mayo de 2008

LA QUINTA MÁGICA

Pozos profundos que dan acceso a una laguna, rituales templarios y referencias masónicas, capillas por las que se accede a un laberinto subterráneo, mansiones donde los engaños ópticos y los pasadizos son constantes y, todo ello, en un rico entorno natural y cuidando con precisión de orfebre cada detalle de su arquitectura. Todo eso y más es, en resumen, la Quinta da Regaleira, uno de los lugares mágicos que esconde la villa de Sintra.

Impresiona el acceso a la Quinta, pues nada más flanquear la verja una mansión romántica con ecos neogóticos contempla a su visitante desde lo alto. A pocos metros de la puerta, una capilla dedicada a la Santísima Trinidad y, en los jardines de la Quinta, lagunas, bosques, torreones y laberintos. Todo ello, fruto de la imaginación del arquitecto y escenógrafo italiano Luigi Manini que diseñó la Quinta siguiendo los deseos de su propietario, el excéntrico António Augusto Carvalho Monteiro, quien dio rienda suelta a su pasión por lo mágico y lo esotérico y concibió el espacio siguiendo rituales masones y templarios.

El Palacio de los Millones se convierte así en un lugar de sensaciones, que asusta y maravilla al mismo tiempo; cuidadosamente presentado para contagiar al visitante de su atmósfera de alquimista en estancias con poca luz y paredes recubiertas de libros o dónde las gárgolas de sus terrazas parecen amenazar a quien osa molestarles.

El laberinto de grutas que comunica el subsuelo del palacio y la cripta de la capilla mantiene viva la inquietud de quien aspira a descubrir los misterios de la Quinta; misterios que no estarán completos si uno no es capaz de descender la escalinata en espiral del profundo pozo iniciático que, igual que templarios y masones, obligará a su visitante a tomar una de las varias grutas que parten de su fondo con forma de estrella de ocho puntas. Sólo así, atravesando las tinieblas del laberinto de grutas, conseguiremos llegar a la luz, en este caso, con salida a unas hermosas y bien cuidadas lagunas que, incluso, es posible atravesar saltando de piedra en piedra.

SOBRE A QUINTA DA REGALEIRA:
  • Dirección: Rua Barbosa du Bocage, 2710-567 Sintra
  • Teléfono: 00 351 219 106 650
  • Horario de apertura: De febrero a marzo y octubre, de 10,00 a 18,00 horas; de abril a septiembre de 10,00 a 19,00 horas; de noviembre a enero, de 10,00 a 17,00 horas
  • Precio: 5 euros entrada libre, 10 euros en visita guiada
  • Cómo llegar: Caminando, a 700 metros del centro histórico de Sintra

domingo, 4 de mayo de 2008

DORMIR COMO UNA PRINCESA

Si el dinero es lo de menos y uno puede permitirse pagar 430 euros por pasar una noche en una de las suites de la Fortaleza do Guincho, entonces también sabrá cuáles fueron las vistas que contempló desde su habitación favorita la princesa Gracia de Mónaco, cada vez que se escapaba hasta este rincón de la costa portuguesa.

De hecho, en este hotel de cinco estrellas y con un restaurante que luce a gala una estrella Michelín, a la habitación 212 se le sigue conociendo como la "habitación de la princesa", una suite con vistas al Atlántico y al Cabo da Roca.

Sobre él, junto al faro que ilumina el océano desde el punto más occidental de Europa, se levanta este hotel fortificado, que hace honor a su nombre (cañones incluidos en la puerta). Tal vez uno nunca llegue a franquearla, pero lo cierto es que esos cañones defendieron en su tiempo ese lugar mágico del que Camões dijo: "Aquí, donde se acaba la tierra y comienza el mar".

SOBRE A FORTALEZA DO GUINCHO

domingo, 30 de marzo de 2008

A MOURA DE LINDARIA

Son muchos los parques que rodean el Palácio Nacional de Sintra. Uno de ellos es el que se conoce como Jardim de Lindaria, según la leyenda, el lugar al que iban las mujeres árabes al salir del baño para disfrutar de sus vistas y el aroma de sus flores.

Así pues, no es extraño que un jardín como éste, también tuviera una romántica leyenda de amores imposibles entre culturas enfrentadas. Cuentan que la más hermosa de las moras que frecuentaba el jardín se quedó prendada de un joven cristiano que, escondido entre los árboles, admiraba su belleza.

Si algo entre ambos llegó a nacer nadie lo sabe, pero lo cierto es que llegó el suceso a oídos del esposo. De hecho, hay quien cuenta que fue una de las doncellas que acompañaban a la hermosa mora en su paseo la que con toda crudeza reveló la historia al marido, llevada por la envidia de no ser ella la dama que pretendiera el cristiano.

Sea como fuere, nunca más volvió a verse a la morisca en el jardín, e incluso insinúa la leyenda que el marido la mató cegado por los celos. Desde entonces, y dicen que hoy todavía, la moura de Lindaria vuelve al jardín por las noches en busca de aquel caballero cristiano del que se prendó.

sábado, 15 de marzo de 2008

EL HELADERO REAL

Si uno quiere disfrutar en la costa portuguesa de un placer de reyes, todavía puede hacerlo sin necesidad de gastar mucho dinero. Por unos pocos euros, lo que cuesta un helado, uno puede degustar la misma receta artesana que en su dia probaron don Juan Carlos y doña Sofía, el príncipe y las infantas, don Juan de Borbón y su esposa María de las Mercedes en su exilio en Estoril o el mismo helado que se sirvió en la boda de la infanta Margarita.

Dos heladerías, fundadas ambas por el italiano Attilio Santini, mantienen viva en sus archivos -y en las fotografías que decoran sus paredes- la estancia de la familia real española en Estoril.

Durante su exilio luso, don Juan Carlos (a quien la familia Santini llamaba Juanito cariñosamente) era uno de los asiduos a la heladería que entonces tenían en la playa de Tamariz de Estoril, así como otros miembros de casas reales, como la de Saboya, que también pasaron allí sus años de destierro.

Posteriormente, el negocio cambió de ubicación y, en la actualidad, sus famosos helados de morago (y el resto de sabores) se pueden paladear en los dos establecimientos que tienen en la Rua Nova da Estação de Estoril y en la avenida Valbom de Cascais. Por cierto que este último conserva prácticamente la misma apariencia que tenía cuando don Felipe lo visitó siendo un niño en la década de los setenta. El príncipe no sé cuál escogería pero, a pesar del nombre, no dejes de probar su famoso helado de marabunta. Delicioso.

SOBRE GELADOS SANTINI:
  • Ubicación Cascais: Avenida Valbom 28 F, 2750 Cascais
  • Ubiación Estoril: Rua Nova da Estação 5, Sao João do Estoril
  • Teléfono: 00 351 21 483 37 09

viernes, 8 de febrero de 2008

LA INSPIRACIÓN DE LORD BYRON

Muchos son los personajes célebres que, a lo largo de la historia, han sentido el hechizo de Lisboa; un hechizo que se extiende también a otros parajes de su entorno como la Sintra misteriosa y romántica que atrapó a Lord Byron en los albores del siglo XIX.

Y es que el inglés encontró en la sierra de Sintra la inspiración para escribir alguna de sus obras más afamadas como el poema de Childe Harold. De hecho, aún es posible alojarse en la misma habitación en la que lo escribió en 1809, durante su estancia en el hotel Lawrence's, que presume de ser el segundo hotel más antiguo del mundo. Como es de esperar, el bagaje histórico se paga y el Lawrence's se convierte en un capricho para viajeros o, simplemente, en la oportunidad de disfrutar de una buena comida.

Desde su habitación, Lord Byron habló así de Sintra en una de las cartas que envió a su madre: "Quizás el lugar más encantador de Europa en todos los aspectos; contiene bellezas de todas clases, naturales y artificiales. Hay palacios y jardines que se alzan en medio de rocas, cataratas y precipicios; conventos en lo alto de formidables cimas; una vista del mar y el Tajo a lo lejos… Reúne en si toda la naturaleza salvaje de Escocia y el verdor del sur de Francia".

Además de Lord Byron, por el Lawrence's han pasado ilustres de las artes y la política lusa como José Maria Eça de Queiroz, Alexandre Herculano o Camilo Castelo Branco; y al igual que todos ellos, la escritora Mary Shelley o el viajero William Beckford también se sintieron atrapados por la inspiración de Sintra.

SOBRE EL LAWRENCE'S:

sábado, 2 de febrero de 2008

AGUA DE LA SIERRA CON SABOR ANDALUSÍ

Castillos de cuento, carreteras escondidas entre bosques, quintas misteriosas, parques exóticos o fuentes evocadoras que parecen sacadas de "Las mil y una noches". Es el caso de la Fonte Mourisca de la Volta do Duche de Sintra, villa Patrimonio de la Humanidad y uno de los grandes atractivos en los alrededores de Lisboa, magníficamente comunicada con la capital gracias a una prolífica red de cercanías.

Construida en 1922, esta fuente modernista -famosa por la calidad de sus aguas- es fruto del neohistoricismo romántico de la época. Su autor, José da Fonseca, dejó también su impronta en otros lugares de Sintra, como la Quinta da Regaleira o el Palácio de Seteais, en un caso en la decoración de la mansión y, en el otro, a través del proyecto de una segunda fuente.

Recubierta de azulejos neomudéjares, la fonte mourisca se inspira directamente en la arquitectura andalusí y fue construida para "dignificar a água maís apreciada de Sintra". Precisamente por eso, no es extraño ver coches parados junto a ella, a la espera de que sus conductores acaben de llenar las garrafas de agua que han traído consigo.

Como anécdota, está bien saber que la fuente en cuestión (ubicada en la Volta do Duche, o lo que es lo mismo, el paseo entre la estación y la Sintra monumental) no está en el lugar en el que se proyectó. Sino que, debido a la amplicación de la carretera a principios de los sesenta, fue desmontada pieza a pieza y, dos décadas después, se reconstruyó casi en idéntico lugar, aunque no en el mismo. De hecho, veinte metros separan su actual ubicación de la que tuvo en 1922.

domingo, 25 de noviembre de 2007

EL PEQUEÑO VERSALLES

Hay quien le llama el pequeño Versalles y a él recuerda en sus jardines, sus fuentes e, incluso, en la recargada galería de espejos que forma parte de sus estancias reales.

El Palacio Nacional de Queluz fue construido por una legión de artistas venidos de distintos países de Europa, a instancias de Pedro III, marido y regente de su sobrina, la reina Dona Maria I.

El edificio se convierte así en uno de los mejores ejemplos del rococó portugués en su fachada principal, al tiempo que barroco y neoclasicismo se relevan en el interior de sus salas, entre las que destaca el Salón del Trono, la Sala de Música o la conocida como de Don Quixote, por la decoración del artesonado de la estancia, que recoge distintos pasajes de la novela de Cervantes.

En sus jardines, abiertos al público sólo en parte y que se convierten en escenario de espectáculos ecuestres de mayo a octubre, destaca un hermoso canal revestido de azulejos, en el que Pilar Miró rodó alguna de las escenas de su película "El perro del hortelano".

SOBRE EL PALACIO DE QUELUZ
  • Precio de la entrada: 4 euros.
  • Cómo llegar: Por tren, desde la estación de Sete Rios, y allí se coge la línea 2 destino Sintra. La parada es la de Queluz-Belas. Una vez fuera de la estación hay que girar a la izquierda y caminar por la calle principal unos quince minutos, siguiendo las indicaciones de los carteles de información turística.