domingo, 2 de marzo de 2008

EL MONASTERIO DE LOS NAVEGANTES

En el barrio de Belém, frente a un río que se convierte en océano y unas aguas que miran a ultramar, se levanta uno de los mayores monumentos de Portugal: el Monasterio de Santa María de los Jerónimos.

Su historia se remonta al 6 de enero de 1502 y a la ermita consagrada a Nossa Senhora da Estrela en la que el navegante Vasco de Gama se encomendó a los cielos antes de emprender su viaje a las Indias, convirtiéndose en el descubridor portugués por excelencia.

Así pues, en el mismo lugar que ocupaba la ermita, el rey Dom Manuel mandó colocar la primera piedra de lo que hoy es el Mosteiro dos Jerónimos. Precisamente, la efigie del monarca y la de su segunda esposa, Dona Maria, pueden verse representadas en la portada principal de acceso a la iglesia del convento, obra de Nicolás de Chanterenne.

Más tarde, será João del Castilho quien en 1516 se encargue de continuar las obras de construcción del monasterio y a él se atribuye la fachada de filigrana manuelina que sorprende en su discurrir paralelo al Tajo. A pesar de su nombre, y como curiosidad, del Castilho no era portugués, sino español, vizcaíno por más señas. Y es que, en aquellos albores del siglo XVI se produjo un interesante intercambio ornamental: canteros gallegos y vascos trabajaban con cierta asiduidad en Portugal, mientras los maestros lusos, especialistas en reproducir vírgenes en estado de gestación -las que se conocen como Virgen de la O- dejaban su impronta en el norte de España.

SOBRE O MOSTEIRO DOS JERÓNIMOS:
  • Ubicación: Praça do Império 1400 , 206 Lisboa
  • Teléfono: 00 351 21 362 00 34
  • Cómo llegar: Por tren, en el comboio de la linha de Cascais. En eléctrico, con el número 15. En autobús, con los números 27, 28, 29, 43, 49, 51 y 112.
  • Horario de apertura: De octubre a abril, de 10,00 a 17,00 horas. De mayo a septiembre, de 10,00 a 18,30 horas. No se permite la entrada media hora antes de la hora de cierre. No abre los lunes.
  • Precio de la visita: 4,5 €. Hay descuentos para jóvenes y jubilados. Los domingos y festivos es gratuito.

domingo, 24 de febrero de 2008

EL GRAN TERREMOTO

La Lisboa baja, la que se abre al Tajo desde el Terreiro do Paço, la Baixa comercial y turística fue muy distinta a la que hoy se conoce, que es fruto de un proyecto meticuloso de renovación arquitectónica impulsado por el marqués de Pombal, tras el terremoto que destruyó Lisboa en 1755.

El gran terremoto, como así se le conoce, llegó a sentirse incluso en lugares tan remotos como la isla de Jamaica y, en sólo diez minutos, devastó la ciudad, acabando con la vida de más de cuarenta mil personas.

Las crónicas cuentan que, en torno a las nueve y media de la mañana del primero de noviembre y cuando la gran mayoría de los lisboetas se encontraba en misa cumpliendo con los preceptos del día de Todos los Santos, tres grandes temblores de tierra sacudieron la ciudad. A consecuencia de los mismos, miles de velas que iluminaban las iglesias de la ciudad cayeron sobre las balaustradas de madera y los altares de los templos, originando innumerables incendios que se propagaron por toda Lisboa. De hecho, hoy en día aún son varias las iglesias liboetas en las que los devotos depositan sus candelas sobre las balaustradas de madera que rodean algunos altares.

La gente huyó aterrorizada hacia la costa, donde fue sorprendida por un fuerte maremoto, provocado por el movimiento sísmico, que arrasó todo a su paso.

martes, 19 de febrero de 2008

A ESTAÇÃO DO ROSSIO, TRÊS ANOS DEPOIS

Lisboa la ha recuperado después de tres años de obras. La estación del Rossio volvía a abrirse al público el sábado pasado y la ciudad recuperaba así uno de los lugares más emblemáticos para lisboetas y visitantes, con sus portalones modernistas y su fachada neohistoricista.

Por motivos de seguridad, la Rede Ferroviária Nacional decidió cerrar al tráfico los túneles del Rossio, una de las mayores obras de ingeniería lusa del siglo XIX, inaugurada en 1890 y que convirtió en su momento a la Estação do Rossio en el principal centro de comunicaciones de Portugal, al permitir la conexión de los trenes nacionales con los que procedían de fuera del país.

Coincidiendo con la reapertura de la estación, puede visitarse en los próximos meses en su interior la exposición "Do Rossio a Campolide: a estação e túnel do Rossio", en la que conocer la historia del edificio y sus túneles de comunicaciones, así como los trabajos de consolidación que se han desarrollado en su interior en los últimos tres años.

martes, 12 de febrero de 2008

A FEIRA DA LADRA

Me gustan los mercadillos... Laberínticos, abigarrados, repletos de cachivaches inservibles, con olores y sonidos propios, gente de todo pelaje y aquello que tanto deseamos, escondido entre montañas de cacharros que lo vuelven casi invisible.

A Feira da Ladra es eso, ¡y mucho más que eso! El rastro más caótico, desordenado y surrealista que he visto nunca; donde turistas, alfacinhos, curiosos, buhoneros, anticuarios, hippies de manual, inmigrantes y compradores y vendedores de todo tipo y condición se dan la mano saturando el Campo de Santa Clara de soperas desportilladas, banderas jamaicanas, juegos de cafe con más platos que tazas, postales antiguas, discos de vinilo o despertadores descacharrados.

La verdad que un chollo es difícil de encontrar, pero la Feira de Ladra es una buena opción para pasar curioseando una tarde de martes o una mañana de sábado.

SOBRE A FEIRA DA LADRA:
  • Ubicación: Campo de Santa Clara (Alfama)
  • Días de celebración: Martes y sábado
  • Horario: De 7,00 a 18,00 horas
  • Cómo llegar: En el eléctrico 28, desde la rua da Conceiçao, bajando en São Vicente

domingo, 10 de febrero de 2008

VIAJAR! PERDER PAISES!

"Viajar! Perder paises!
Ser outro constantemente,
por a alma não ter raízes
e viver de ver somente!

Não pertencer nem a mim!
Ir em frente, ir a seguir
a ausência de ter um fim,
e a ânsia de o conseguir!

Viajar assim é viagem.
Mas faço-o sem ter de meu
mais que o sonho da passagem.
O resto é só terra e céu".

Viajar! Perder países!
(Fernando Pessoa)

"¡Viajar! ¡Perder países!
¡Ser otro constantemente,
por el alma no tener raices
y vivir viendo solamente!

¡No pertenecer ni a mí!
¡Ir al frente, ir siguiendo
la ausencia de tener un fin,
y el ansia de conseguirlo!

Viajar así es viaje.
Mas lo hago sin tener mío
más que el sueño del pasaje.
El resto es sólo tierra y cielo".

¡Viajar! ¡Perder países!
(Fernando Pessoa)

viernes, 8 de febrero de 2008

LA INSPIRACIÓN DE LORD BYRON

Muchos son los personajes célebres que, a lo largo de la historia, han sentido el hechizo de Lisboa; un hechizo que se extiende también a otros parajes de su entorno como la Sintra misteriosa y romántica que atrapó a Lord Byron en los albores del siglo XIX.

Y es que el inglés encontró en la sierra de Sintra la inspiración para escribir alguna de sus obras más afamadas como el poema de Childe Harold. De hecho, aún es posible alojarse en la misma habitación en la que lo escribió en 1809, durante su estancia en el hotel Lawrence's, que presume de ser el segundo hotel más antiguo del mundo. Como es de esperar, el bagaje histórico se paga y el Lawrence's se convierte en un capricho para viajeros o, simplemente, en la oportunidad de disfrutar de una buena comida.

Desde su habitación, Lord Byron habló así de Sintra en una de las cartas que envió a su madre: "Quizás el lugar más encantador de Europa en todos los aspectos; contiene bellezas de todas clases, naturales y artificiales. Hay palacios y jardines que se alzan en medio de rocas, cataratas y precipicios; conventos en lo alto de formidables cimas; una vista del mar y el Tajo a lo lejos… Reúne en si toda la naturaleza salvaje de Escocia y el verdor del sur de Francia".

Además de Lord Byron, por el Lawrence's han pasado ilustres de las artes y la política lusa como José Maria Eça de Queiroz, Alexandre Herculano o Camilo Castelo Branco; y al igual que todos ellos, la escritora Mary Shelley o el viajero William Beckford también se sintieron atrapados por la inspiración de Sintra.

SOBRE EL LAWRENCE'S:

jueves, 7 de febrero de 2008

FADO DA SAUDADE

Cuarenta y cinco años de carrera, cuatro décadas y media sintiendo el fado y respirando saudade. Se trata de Carlos do Carmo, uno de los mejores fadistas portugueses y emblema de un estilo musical que, desde lo propio, se ha convertido en algo universal.

Por eso, precisamente, el cineasta aragonés Carlos Saura eligió el fado como hilo conductor de su última película, "Fados", en cuya banda sonora, además de Do Carmo, han intervenido las mejores voces fadistas contemporáneas; pero sólo una, la suya, la de Carlos do Carmo, conquistaba el domingo pasado el Premio Goya a la Mejor Canción Original, por su interpretación del Fado da Saudade.

Con letra de Fernando Pinto Amaral, el Fado da Saudade canta a la vieja Lisboa, a la de las calles estrechas, las tabernas y la esencia alfacinha.